“Y no nos metas en tentación” Mateo 6:13

Mientras que, en el lado negativo de esta oración, le estamos pidiendo a Dios que no nos dejemos llevar por los malos deseos de nuestra naturaleza caída a la tentación, en el lado positivo, le estamos pidiendo a Dios que vivamos de acuerdo con el poder de nuestra nueva naturaleza en Cristo.

Esta oración es un reconocimiento realista de nuestra naturaleza caída y la propensión a pecar contra Dios. Pero más que eso, se basa en las gloriosas provisiones de Dios. Primero está Su providencia, Su guía dominante de todo en nuestras vidas. Pablo escribe sobre esto en 1 Corintios 10:13 diciendo: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejara ser tentados mas de lo que podamos resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis resistir”. Aunque a veces pensamos que no podemos soportar la prueba en que estamos o en las tentaciones que encontramos, Dios dice que si podemos.

En Su providencia, Él no nos permitirá ser tentados más de lo que Él sabe que somos capaces de resistir. La segunda provisión es el poder, y es la provisión más importante. La palabra griega traducida como “resistir” es “duvamai” y significa “tener poder”. El poder que Dios proporciona en nuestra nueva naturaleza en Cristo es la presencia empoderadora del Espíritu Santo. La forma en que no somos guiados a la tentación es ser guiados por el Espíritu Santo. “Andad por el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16). Dios responde a esta oración al llenarnos con el Espíritu Santo (Efesios 5:18) y al transformar nuestro carácter para que seamos más y más como Cristo, quien, aunque fue tentado en todo, no pecó.

¡¡¡Señor lléname de tu Santo Espíritu para no ceder a la tentación!!!