“Y no nos metas en la tentación” Mateo 6:13

¿Realmente Dios nos metería en la tentación? La clave para entender esta oración es la palabra griega traducida como “metas”. Es “eisphero” y literalmente significa “llevada a cabo”. La raíz “phero” es la palabra de la que obtenemos la palabra inglesa “ferry” (un barco que transporta pasajeros y carga de un lugar a otro). Esta oración es una petición urgente, no para que Dios no nos guíe a la tentación, sino para que no nos deje caer en la tentación.

Santiago 1:14 nos dice cómo sucede esto: “Pero cada persona es tentada cuando se siente atraída y seducida por su propio deseo”. Nos da cuatro elementos de la secuencia de acción de cómo somos llevados a la tentación: (1) Comienza con “deseo” – el malvado y profano deseo que surge de nuestra naturaleza caída, la carne. (2) “por”: la palabra griega es “hupo” que significa “debajo”. En la tentación, una persona se encuentra bajo la influencia, el control y el poder del malvado deseo que surge de su carne. (3) “atraído”: la palabra significa “tirado” o “arrastrado” y se usa para cazar y pescar cuando la presa se saca de su escondite, de su lugar de seguridad y protección. Algún tipo de “carnada” está atrayendo nuestros malos deseos para que nos dejemos llevar por la tentación del pecado. (4) “seducido” – esto significa que tomamos la carnada y pecamos.
Cuando oramos “no nos dejes caer en tentación”, le estamos pidiendo a Dios que no nos dejemos llevar por los malos deseos que surgen de la carne y que están bajo su influencia para ser controlados por ellos y luego pecar. Es por eso que el Señor Jesús les dijo a sus discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación”. Mateo 26:41

Señor guía nuestros pasos de tal manera que no caigamos en tentación para pecar contra ti. ¡¡¡Ayúdanos a orar y velad!!!