Escrito originalmente por Gabriel Gutiérrez para la revista “Salud y Vida”

A pesar de que la tercera edad es una época en la que parece que en la vida comienza a hacerse cada vez más difícil y con menos posibilidades para las personas que la cursan, en nuestro país el porcentaje de adultos mayores crece cada vez más, habiéndose duplicado durante los últimos años y alcanzado un 11,4% de la población total en Chile, esto según datos del Censo 2017. Entonces, si es que la cantidad de ancianos ha ido creciendo sostenidamente, transformándose este rango etario en un grupo de importancia dentro de la sociedad, ¿Por qué es que sigue manteniendo esta especie de discriminación contra ellos? ¿Por qué aún seguimos dejando de lado a nuestros adultos mayores? Y lo más importante si tomamos el contexto religioso en el que nos desenvolvemos como creyentes en Dios: ¿Qué estamos haciendo con las personas mayores de edad en nuestras iglesias? ¿Las hacemos participar de cultos y actividades, o los dejamos de lado?

Esta pregunta puede ser respondida de buena forma por nuestra Segunda Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Temuco (Iglesia Dinamarca), quiénes en su afán de tener ministerios que logren abarcar a todos los rangos de edad y sociales, tienen la experiencia de contar en su congregación con el ministerio “Años dorados”, grupo que busca reunir a los hermanos adultos mayores de la iglesia para tener un tiempo de compartir y estudiar la palabra de nuestro Dios. Un ministerio al que han pasado casi de manera natural muchísimos hermanos que fueron los pilares fundamentales de la iglesia en sus años de más juventud, y que ahora pueden también disfrutar en la vejez de la comunión y la alabanza a Dios, todo en unión.

Es por eso que para conocer un poco sobre las actividades que realiza el ministerio Años Dorados es que asistí a un culto de estos hermanos, realizado el pasado jueves 25 de octubre en uno de los salones de la iglesia (cabe destacar que este ministerio realiza cultos cada 15 días). Al lugar llegaron cerca de una treintena de hermanos adultos, los que bordeaban edades entre 65 años hacia arriba, e incluso hay algunos que tienen más de 90 años. Y pues no era simplemente un culto, sino que en el lugar varios hermanos entre adultos y jóvenes que estaban sirviendo, les realizaron una actividad especial de celebración por el “mes del adulto mayor”, instalando en el salón stands con distintas actividades para los hermanos, entre las que habían sesiones de masaje, toma de presión, ejercicios de fortalecimiento entre otras cosas.

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Al respecto conversamos con el Pastor Mauricio Vera, quien forma parte del cuerpo pastoral de la iglesia y está a cargo de este especial ministerio, quien nos cuenta que el promedio de edad de los hermanos que asisten a Años Dorados es de “85 años. Por lo tanto tenemos ese tipo de adulto mayor en este medio, los cuales cada 15 días nos juntamos los jueves a las 3 de la tarde hasta las 6. Compartimos un culto, adoramos a Dios a través de la alabanza y la predicación de la palabra, testimonios y experiencia. Ellos se han ganado un espacio dentro de nuestra iglesia”. Estas palabras son compartidas por el hermano Roberto Suárez, quien es el líder del ministerio y quien no solo está a cargo de la organización, sino que también se preocupa por cada uno de los que forma Años Dorados.  “Uno no solo es líder sino que también tiene que ser responsable y atender a los hermanos. Hay que ir a la municipalidad, volver, preguntarle a los hermanos por las cosas que hay que hacer y todas esas cosas, pero todo esto ayuda por la razón que uno tiene actividad y no solamente está dentro de la casa. Y las reuniones que tenemos en el mes son como una terapia, donde alabamos a nuestro Señor. Por ese lado nos sentimos bien”.

Tal como lo señalan el Pastor Mauricio y el hermano Roberto, Años Dorados no es simplemente un culto donde los hermanos van a participar y luego vuelven a su hogar, sino que es un ministerio integral que los ayuda en distintas cosas y que inclusive está reglamentado ante la ley. Tal como nos explica el Pastor Mauricio, “contamos también con una personalidad jurídica, la cual nos permite tener  ciertas actividades fuera de la iglesia. Ahora en noviembre viene un paseo donde ellos aprovechan algunos beneficios del Gobierno Regional, y salen a un paseo a las termas. También como actividades extra programáticas vamos a visitar algunos hogares de ancianos,  y como el día de hoy también darles servicios a ellos con distintas cositas que les ayudan”.

La labor realizada en el ministerio Años Dorados denota un compromiso y cuidado de parte de la iglesia a los hermanos mayores, ya que no solo se trata de reunirse, sino que de darles beneficios que quizá ellos muchas veces por su edad no pueden acceder por cuenta propia. Un sentimiento de alegría que es compartido por nuestro hermano Roberto, quien nos señala que está “feliz de venir, de participar, y tenemos un buen pastor que nos guía junto a su señora, así que estamos contentos. Y trabajando en la obra del Señor (…) La experiencia como líder es que uno no tiene conocimiento de cómo uno llega a esta edad, porque a uno se le van metiendo los años tan rápido y de repente usted se encuentra con 75 años. Entonces uno si tiene buena semilla puede llegar hasta los 100 años como la hermana Guillermina, pero lo hermoso es que Dios a uno le conserve la salud.”

Tal como dice nuestro hermano, qué hermoso es ver como Dios los ha bendecido y les ha permitido llegar hasta esta edad sanos y con ganas de seguir alabando al Señor tal como lo hacían en sus mejores años. Porque ni la edad ni nada nos deben quitar ese privilegio de poder reunirnos como hermanos para alabar a Jesucristo. Y eso es algo que quienes forman parte de Años Dorados han aprendido de buena forma. ¡Qué Dios bendiga a estos hermanos!

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